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Por Gil Uriel Hernández Capetillo

En el mundo objetivo se observa una interacción permanente entre los acontecimientos, debido a la cual unos fenómenos traen a la vida otros, y así sucesivamente. El grupo de acciones interdependientes, precursor y promotor de otras se le llama “causa”. El resultado originado de dicha interacción se le denomina “efecto”. Esto ha ocurrido en un devenir sin cesar del que nosotros tal vez no prestamos mucha importancia. Dicho devenir es conocido como: “Ley de Consecuencia, Retribución, Compensación o Karma”. Desde el punto de vista filosófico la causalidad es la relación que se establece entre dos sucesos temporalmente simultáneos o sucesivos.

La causalidad en el mundo material presenta carácter universal. No hay ni puede haber fenómeno sin causa, todo tiene su causa. <<No hay humo sin fuego>>, versa el dicho popular. Como menciona V. Afanasiev ;  “La causalidad es objetiva no está introducida en la realidad por el ingenio del hombre ni por fuerza sobre natural”.[1] De esta afirmación podemos partir al estudio acerca de la causalidad con más profundidad.

 Cuando se hace referencia a la causalidad poniendo especial énfasis en la acción en virtud de la cual la causa produce el efecto, se utiliza también el término de causación. La comprensión materialista dialéctica de la causalidad es opuesta a las concepciones religiosas del mundo, según las cuales Dios es la causa de todo lo existente. Dichas concepciones afirman que Dios ha creado el orden reinante en el Universo y él mismo, haciendo milagros de todo género, infringe y cambia ese orden, afirman que la causa primigenia de todo lo existente reside en la voluntad divina, estableciendo fines prefijados con antelación. Desde el punto de vista de los adeptos de la teleología, los gatos fueron creados para devorar a los ratones, los ratones para ser devorados por los gatos y toda la naturaleza para demostrar la sabiduría del creador. Menciona el maestro Bunge “La causalidad se caracteriza por ser una cadena interminable de vinculaciones recíprocas de interacción universal de los objetos y fenómenos del mundo.”[2]

                                                                 “La necesidad y la realidad no existen aisladas

                                                         la una de la otra como categorías puras”[3]

Pero hasta que punto podemos afirmar que esta cadena de vinculaciones recíprocas, tendrá en su morfología los mismos eslabones, o por decirlo de otra manera, dichas causas tendrán los mismos efectos conocidos previamente por la experiencia; es aquí cuando necesitamos abordar el pensamiento del maestro empirista inglés David Hume.

 David Hume menciona que en nuestro entendimiento se asocian aquellas ideas que mantienen una relación causa-efecto, así pensar en una herida nos lleva a recapacitar en el dolor que causa. Hace una crítica a filósofos clásicos y racionalistas de la concepción de causalidad (“Todo lo que existe tiene una causa que le precede”), para ellos esto era una verdad evidente, pero para Hume afirma que la idea de “Causalidad” no es un principio racional A Priori, sino una creencia que ha dejado en nuestra mente una experiencia pasada, dando esta idea el resultado de que nunca será posible conocer A Priori qué efecto seguirá a un fenómeno visto por primera vez, sólo la experiencia nos permitirá conocerlo, así que por la observación del citado fenómeno llamado “Causa”, podemos concluir que otro determinado, llamado “Efecto” será producido como consecuencia.

Escribe “Todo el análisis referente a la cuestión del hecho está basado en la relación causa y efecto”.[4] Por tanto afirmar que la causalidad es un hecho, no es más que una creencia surgida de nuestro entendimiento por “Costumbre”, al observar que ciertos hechos se dan estrechamente relacionados, afirmando que la causalidad es un sentir creado por nosotros mediante de la experiencia y la costumbre sentida vivamente por el entendimiento.

Ahora por otro lado, es importante mencionar también la comprensión religiosa de la causalidad, ya que por mucho tiempo –y hasta nuestros días- se le atribuyen acontecimientos negativos y positivos a ese poder superior -como quiera que lo concibamos-, pero en este caso analizaremos el pensamiento agustino acerca de este providencialismo, ya que la religión católica es la más percibida en el mundo. San Agustín de Hipona, fue el primer filósofo del cristianismo, aunque se discute que empezó con un sincretismo de ideas, al final su objetivo era imponer el pensamiento cristiano, lo que conoceremos como la Escolástica. En su libro “Confesiones”, en el primer capítulo comienza adorando a Dios y reconociendo que el hombre lleva la marca de mortalidad del pecado, haciendo énfasis en el origen antropogénico cimentado en Dios como la causa de la creación. Menciona que el ser de Dios es antes de principio y que en él son permanentes e inmutables las causas y principios de las cosas transitorias; las ideas y razones de las criaturas temporales y destituidas de razón viven en él.

Sáenz escribe el conocido lema de San Agustín; “[…] Nos hiciste para ti, e inquieto está nuestro corazón, hasta que descanse en ti […]”[5] De Dios surge el universo, por creación y no por emanación; siendo la materia buena y no como en el neoplatonismo el origen del mal. Como veremos S. Agustín se empeña en menospreciar la eficacia de las causas segundas, para que así resalte mejor la acción de Dios. Siendo causa de todo y el único efecto existente en el cosmos.

Ahora al ya tener un contraste del pensamiento causal en el mundo, es necesario poder mencionar brevemente acontecimientos históricos relevantes, en los cuales nos sea más fácil apreciar dicha relación de la causa y efecto. Antes de comenzar es importante aclarar que la causa se debe distinguir de las condiciones en que obra, es decir, la causa no se debe confundir con el motivo (motivo es el acontecimiento que precede inmediatamente al efecto, que no es en sí la causa pero es un impulsor de la acción).

Así, el asesinato del archiduque austríaco Francisco Fernando el 28 de junio de 1914. Aproximadamente a las 11 de la mañana, Francisco Fernando y su esposa fueron asesinados en Sarajevo, capital de la provincia austro-húngara de Bosnia-Herzegovina, por Gavrilo Princip, extremista serbio y uno de los varios asesinos controlados por Mano Negra, grupo terrorista serbio. Fue el motivo para desencadenar la primera guerra mundial, pero la verdadera causa de la guerra fueron las contradicciones existentes en ese entonces entre las potencias imperialistas que se hacían competencia.

También de una manera muy breve, nos limitaremos a mencionar la Victoria del pueblo soviético sobre los invasores germanos fascistas en la Gran Guerra Patria. El término de “Gran Guerra Patria” fue elaborado por el gobierno soviético poco después de empezar la invasión alemana en junio de 1941; se eligió porque evoca a la Guerra Patria que enfrentó a la Rusia zarista contra Francia en la época de Napoleón en 1812, con el objetivo de mostrar a la población soviética el paralelismo entre ambas luchas, reforzar el patriotismo de las masas con un mensaje muy nacionalista y reiterar el grave peligro que para la Unión Soviética y sus habitantes significaba el ataque nazi. Los historiadores soviéticos la designaron como “Gran Guerra Patria” sólo al enfrentamiento entre la Unión Soviética y la Alemania nazi, para darle un significado de choque de ideologías donde el comunismo había derrotado al fascismo; se prefería utilizar este último término (en vez de nazismo) pues permitía al gobierno soviético abarcar en la lista de agresores vencidos a países aliados del Tercer Reich como la Italia fascista, Rumania, Finlandia o Hungría, que habían participado con tropas en el ataque a la Unión Soviética.

Así, la causa fundamental de la victoria del pueblo soviético fue el régimen social y estatal soviético, la potencia de las Fuerzas Armadas Soviéticas, y no la extensión del territorio, ni el rigor del invierno ruso como siempre se ha dicho, ni otros factores semejantes, como afirman los ideólogos de la burguesía (aunque estos últimos factores influyeron en cierto grado, no fueron, ni mucho menos, las causas principales determinantes). De ahí el efecto en el desarrollo sucesivo de la economía de la Unión Soviética, implantando una nacionalismo para acelerar el progreso técnico en todos los aspectos.

Como una conclusión, podemos afirmar que en la Historia se genera una relación absoluta entre la causalidad a corto y largo plazo, en la cual el devenir ira uniendo los hilos para tejer el fin de todas las acciones humanas. No existe un providencialismo histórico pues el libre albedrío es un medio existencial de seguir caminos diferentes. Ahora por otro lado el conocer las causas de los fenómenos nocivos permite eliminarlas, restringir su acción mejor dicho y con ello, evitar que se produzcan efectos indeseables para el hombre. El comprender acertadamente el origen y la esencia de uno u otro fenómeno, el lugar que ocupa entre otros y analizar las leyes que lo rigen en su desenvolvimiento es la principal tarea que tenemos que cumplir. Muchas veces la “causa” ya no se puede modificar, pero por el contrario el “efecto” sí.

El ser humano tiene la capacidad de modificar su entorno, un ejemplo es el movimiento de los grandes ríos, dicho movimiento es por la rotación de la tierra, se mueve por el viento entre otras energías cinéticas como la gravedad, algunos ríos comúnmente lo hacen porque van en descenso de alguna elevación como una montaña. Dichas causas no se pueden cambiar pero el efecto que pueden ocasionar es mutable; un ejemplo es el poder construir canales de riego, presas, generar energía, en pocos casos agua para consumo humano y en el peor de ellos evacuación de aguas servidas en las ciudades (que por lo regular es la manera más común de ocasionar un efecto nocivo).

Bibliografía:

AFANASIEV, V. ,1977, “Fundamentos de la Filosfía”, E. Molina, ediciones de Cultura Popular , México D.F. , p. 419 + Ils.

GUTIERREZ, SAENZ, Raúl, 2009, “Historia de las Doctrinas Filosóficas” , grupo editorial esfinge, col. Industrial Atoto, Edo. De México Naucalpan.

HAROLD, Nicolson, 1950, “Introducción a la Filosofía”, Adolfo Álvarez Buylla, Brevarios del fondo de cultura económica, México D.F., p. 210.

OLIVARES, Armando, 1962, “Alabanza de México”, Ediciones Llave, Universidad de Guanajuato; Talleres Linotipo gráficos, Guanajuato, Gto. , p. 356.

CUSA, Nicolás de, 1966, “La Docta Ignorancia”, 1440, Manuel Fuentes Benot, Editorial Aguilar, Buenos Aires, Argentina, p. 241.

HIPONA, San Agustín, 1980, “Confesiones”, Eugenio Ceballos, Colección Austral Número 1199, Espasa-Calpe Madrid, P.242.

WARTOFSKY, M., Introducción a la filosofía de la ciencia, Ed. Alianza, Madrid, 1973.

BUNGE, M.: Causalidad. El principio de causalidad en la ciencia moderna, Buenos Aires, E.IJ.DE.RA, 1961.

BUNGE, M.: HÁLuwÁdus, F.; KUJIN, Tu. 5.; RO5ENFELD, L.; PIAGET, J.: Las teorías de la causalidad, Salamanca, Ed. Sígueme, 1977.


[1]     V. Afanasiev; Fundamentos de Filosofía, Ed. Ediciones de Cultura Popular, Cd. De México, p.157

 

[2]  BUNGE, M.; Causalidad. El principio de causalidad en la ciencia moderna, Ed. Sígueme, Buenos Aires, p. 104

 

[3] HAROLD, Nicolson, 1950, “Introducción a la Filosofía”, Adolfo Álvarez Buylla, Brevarios del fondo de cultura económica, México D.F., p. 210.

[4] WARTOFSKY, M.; Introducción a la filosofía de la ciencia, Ed. Alianza, Madrid, p. 124

[5] GUTIERREZ, SAENZ, Raúl; “Historia de las Doctrinas Filosóficas”, Ed. esfinge, col. Industrial Atoto, Edo. De México Naucalpan, p. 73

 

Por: Durvin Tarik Flores Gallaga

Reflexionando sobre el mundo en el que estamos viviendo, me doy cuenta, con tristeza, de que el ser humano; dotado de innumerables cualidades y potencialidades, que ha diseñado grandes y maravillosas tecnologías, que ha sido el único, de entre todo los seres de la tierra, capaz de llegar a la luna, manejar grandes empresas y crear brillantes obras de arte, no sea capaz de conducir su propia vida.

El hombre, ha tenido miedo de responsabilizarse de sus propios actos y por consiguiente de la sociedad en la que vive.

Todas las cosas que el individuo a formado, encaminadas para facilitarse su existencia, en un tiempo en el que todo avanza de manera acelerada y desordenada, él mismo se ha vuelto esclavo de su creación.

Está en un mundo en el que se ha anclado y contaminado de tanta tecnología, que le da miedo darse cuenta de su propia realidad. Ya el hombre ha dejado de vivir en sociedad y ha pasado a vivir en un ensimismamiento, se ha vuelto una isla en la que sólo entra la Pc, el video juego, los audífonos, etc.

El hombre, de suyo, está llamado a ser ente social, necesita de “otro yo” para poder subsistir, y ese necesitar de otro igual a él, implica responsabilizarse con su persona y con su semejante.

Sartre declara que el hombre es angustia, ya que al darse cuenta de que al elegirse a él, también está eligiendo a una sociedad completa, que las decisiones que toma, también benefician y perjudica a su sociedad; por tanto tiene miedo a responsabilizarse y comprometerse.

Y esto lo vemos en la vida cotidiana, desde el momento en que nos encontramos ante una situación difícil, en el que sólo depende de nosotros y de nuestra decisión, tratamos de buscar ayuda, aunque sabemos las consecuencias que pueden traer cualquier decreto que tomemos, nos sentiremos aliviados cuando alguien nos dé una salida, no porqué nos haya resuelto la vida, sino porque la culpa no va a ser totalmente de mi persona, sino que inconscientemente la estoy delegando a otro.

Sartre también nos menciona que el hombre es desamparo. Desde el momento en que el hombre tiene libre albedrio y se considera que tiene libertad para realizar cualquier cosa, también desde ese momento el ser humano se va sintiendo vacío, porque se da cuenta que todo lo que lo rodea es perecedero; el individuo necesita aferrarse de algo o de alguien para sentirse pleno y seguro.

Es triste darse cuenta de infinidad de personas que se hunden en los vicios de la drogadicción, del alcoholismo, pornografía, etc., y que en realidad no se sienten plenos, o también personas que buscan encontrar respuestas a su misma existencia mediante sectas y religiones, y cambian constantemente de un modo de creer y de pensar.

El ser humano busca leyes morales o divinas para regir su conducta, porque su libertad lo está acabando, lo está aniquilando. Le cuesta mucho responsabilizarse de sus actos y de su conducta. Se le hace difícil elegir su propio ser.

Todas las cosas que existen en el mundo, existen para que el hombre las domine y se sirva de ellas de manera que faciliten su vida diaria, y no para que se vuelva esclavo de ellas, ni mucho menos para afectar la libertad de su semejante.

De esa manera el hombre va encontrar tranquilidad en su vida para tomar sus mejores decisiones y así hacerse responsable de ellas.

Por Charvel Hernández Fragoso

Jean Paul Sartre nació en 1905, en París. En 1945 dio a conocer sus teorías, en una revista llamada Los Tiempos Modernos. Fue autor de un sin número de ensayos, novelas, obras de teatro y de libros filosóficos del cual se desprende, El existencialismo es un humanismo, pero ¿qué es existencialismo de Sartre?

El existencialismo de Sartre, no es más que la inquietud hacia complicación del hombre. El existencialismo no es algo nuevo de este filósofo, pues desde tiempos muy lejanos, el hombre se encuentra en busca de su propia existencia. Ésta doctrina  se le atribuye al filósofo Soren Kierkegaard que, fundó el existencialismo cristiano, del cual se desglosan  diferentes variantes, la de Sartre.

El existencialismo ha sido criticado, principalmente por los comunistas al pensar que es una filosofía burguesa; igualmente ha sido reprochado por los cristianos, por negar la realidad y la seriedad. El existencialista fue identificado como un hombre de lo más bajo en la sociedad, a tal grado que la gente de la buena sociedad, que, quería hacer referencia a lo corriente, simplemente lo llamaba existencialista. Esto se debe en gran parte, a que la sociedad en su mayoría conservadora, no era capaz de asimilar y de reconocer, lo inhumano que somos cuando somos pasivos.

Sartre menciona que hay dos tipos de existencialistas: los cristianos y los ateos donde podemos encontrar a Heidegger y a él mismo; pero los dos tipos están de acuerdo en que “la existencia precede a la esencia” (Sartre, 2007), esto significa que, el hombre se va definiendo hacia el futuro, ejerciendo su libre albedrío.

El existencialismo que él representa “declara que si Dios  no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto” (Sartre, 2007). El hombre nace, y al tener conciencia de sí mismo en este mundo, se define; antes de eso el hombre no es nada, pues, él mismo es lo que es tal y como él quiere ser y como quiere verse, no es más que el conjunto de sus actos. El existencialismo es, una forma de afrontar desde el pensamiento crítico, el estudio del actuar humano.

El existencialista no esta de acuerdo con la idea de que Dios no exista, pues del cielo inteligible, se pueden extraer los valores y el hombre caería en los actos más bajos aunque si hay quien los haga; “en efecto, todo esta permitido si Dios no existe y, en consecuencia, el hombre está abandonado, porque no encuentra ni en sí ni fuera de sí una posibilidad de aferrarse” (Sartre, 2007). Tampoco cree en la pasión ni en los signos, pues, cada quien puede interpretarlos de la mejor manera que su criterio le dé. Así el desamparo y la angustia van de la mano, definiéndonos como hombres.

“Lo que el existencialismo tiene interés en demostrar es el enlace del carácter absoluto del compromiso libre, por el cual cada hombre se realiza al realizar un tipo de humanidad, compromiso siempre comprensible para cualquier época y por cualquier persona, y la relatividad del conjunto cultural que puede resultar de tal elección” (Sartre, 2007).

El existencialismo, como lo presenta Sartre, es una doctrina bastante interesante, porque quizá eso es la que le hace falta a muchas sociedades, que su gente se descubra así misma, como lo que son, hombres consientes de lo que pueden ser y capaces de hacer, sin la necesidad de que algún gobierno paternalista, se adueñe del pensamiento de los demás y quitarse ese miedo que a todos nos invade cuando escuchamos la palabra cambio.

Referencias

Roubiczek, Paul, El existencialismo, Barcelona, Labor, 1974.

Sartre, Jean-Paul, El existencialismo es un humanismo, Barcelona, Edhasa, 2007.

Quiles, Ismael, Sartre y su existencialismo, Buenos Aires, Espasa Calpe, 1952.

Por América Lisset Hernández Arreola

En algún momento de reflexión filosófica, nos asalta la duda de ¿a través de quién o de qué corriente filosófica podemos saber o conocer la verdad? Sin embargo, para intentar obtener una respuesta, debemos considerar que el pensamiento de cada filósofo posee ciertos sustentos o argumentos que los hacen tener validez en su época y en su tiempo; además de que cada uno también aporta algo a la humanidad.

Tal es el caso de los filósofos “existencialistas”, que proponen una visión histórica a partir de la “existencia del hombre” y no de la “razón del hombre”, como lo manifestara Descartes; o bien, Marx con su propuesta de darle sentido a la historia por medio del “materialismo histórico”, es decir, cimentando la economía como explicación de la historia.

Dentro de la corriente de filósofos existencialistas, se encuentran Heidegger, Gadamer, Sartre y Ortega y Gasset. Sin embargo, es de mi interés reflexionar en el marco del pensamiento de Heidegger, ya que éste parte de la premisa ¿quién es el que se pregunta por el ser? Y dice que es el Dasein (el ser = ahí) y que ese ser ahí está arrojado en el mundo, que es finito y por lo tanto temporal e histórico, también ese ser es un ser hermenéutico, lo que se da de manera automática y que sirve para entender y comprender “al otro” y al mundo que le rodea.

Además plantea que la conciencia histórica surge de la aceptación de la muerte, que permite al Dasein la asunción a un futuro al crear su propio “proyecto”, no obstante reconociendo el pasado que aunque ha sido, sigue ahí.

En otras palabras al desarrollar un proyecto lo orientamos hacia el futuro, pero volteamos al pasado para tomar ideales o algo histórico, pues es evidente que no se puede partir de la nada

En lo referente al proyecto que debe desarrollar el ser ahí me vino a la mente una frase que se atribuye al poeta José Martí que contiene el propósito sugerido para que el hombre alcance el tan ansiado “proyecto” de vida: “escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo”

Aunque no comparto completamente esta frase, ya que cada individuo tendrá su propio ideal de vida.

Te has puesto a pensar ¿Cuál es tu proyecto?

Melisa Galleguillos Agacino.

Cada vez que decimos la palabra Moral, se nos enchina la piel pensando en lo que debemos ser, en cómo debemos actuar y hasta como debemos hablar.  Pero, ¿A qué moral estamos obedeciendo?  ¿O será que realmente estamos encasillados en la idea de que, si vivimos en una sociedad, debemos de regirnos por una moral correcta?

Quizás sí, y tal vez el regirnos bajo normas y leyes es lo más conveniente para poder adaptarnos a los demás individuos con los que convivimos a diario y sin conocer, pero que hay de las posturas filosóficas que adoptamos.

En este caso quizás muchos se podrían considerar existencialistas, que bajo la doctrina de primero existir para llegar a obtener la esencia, es un proceso, ya que no sé es por naturaleza. Influye, de todas maneras, por el medio en el que nos desenvolvemos pero, lo que vale es que el hombre es lo que él ha decidido ser.

Yo elijo equivocarme, cuantas veces quiera, yo elijo ser Melisa, mas porque yo lo he elegido, no porque ya haya existido un concepto con tal nombre o con tales características. El elegir implica una toma de decisión, pero si erro, quizás no es en realidad como se le ha conceptualizado “errar” ya que, somos nosotros quienes hemos estipulado que cosas son las equivocas. Pero no significa que está mal, ni que está bien, sólo es parte del proceso de la constitución de la esencia. No existe según Sartre, una moral alguna que sea realmente correcta, entonces ¿Por qué nos atenernos a una moral que nos hace creer que es la correcta para el vivir? Tal vez, nuestra necesidad de ser aceptados frente a una comunidad o sociedad a la que pertenecemos o queremos pertenecer, nos hace comportarnos de tal modo para conseguir encajar dentro de ésta. Encajar en el sentido estricto de poder ser parte de una sociedad en la que no seamos tachados ni apuntados con el dedo por tener ciertas actitudes que van contra el sistema de comunidad y la moral.

Pero no puedo apostar a que esto sea lo que quieran todos en estos momentos, ya que nos damos cuenta día a día que no queremos ser parte de una sociedad en que la moral supuestamente correcta está realmente corrompida según los mismos criterios que ésta seudo moral enseña, y sin embargo, nos cegamos a ésta y nos conformamos a vivir así.

Probablemente sería más adecuado enseñarnos cómo es que a partir de nuestra existencia y nuestras propias vivencias nos vamos constituyendo en esencia. Que somos lo que decidimos ser, que tenemos las facultades para decidirlo, que elegimos nuestro propio concepto al que acudimos cuando nos llaman por nuestro nombre. Y que por nuestras acciones nos constituimos como personas, como seres esenciales y que a partir de esto también tener en cuenta de que involucramos a otros en nuestro existir.

Por Melisa Galleguillos Agacino

Karl Marx es uno de los máximos exponentes del comunismo y de su respectiva ideología, lo que pretende ésta y cómo se podría lograr, denominando a todo aquel que ose  llevar una vida comunista, como Marxista.

Este trabajo es una reflexión sobre las posibilidades existentes para  que se logre una sociedad mundial comunista, y la realidad en la que vivimos por la cual no se podría establecer dicha igualdad económica.

Un supuesto del manifiesto de Marx es que el día en que se logre una sociedad mundial comunista y  la eliminación de la burguesía  se habrá cumplido el fin último de la historia. Esto es porque se eliminarán las clases sociales, el capitalismo decaerá como muchos de los sistemas económicos de siglos anteriores lo hicieron, y la clase más desvalida, el proletariado, será por fin quien se emancipe del yugo del capitalismo.

Pero realmente ¿éste es el fin último de la historia? Para Marx y su ideología si lo es, porque se lograría una igualdad mundial ya que “el comunismo vendría a romper de la manera más radical con las tradiciones establecidas” (Manifiesto comunista). Esto quiere decir tal vez, que la historia pasará a otro plano, o que si fue ése el fin último de la historia y  habiendo cumplido ese fin, comenzará una historia de sociedades igualitarias.

Quizá lo que propone Marx es muy atrevido, ya que mientras el capitalismo este tan arraigado en las vidas de las sociedades actuales, será muy difícil llegar a una en que, ya con el vicio del materialismo pueda convertirse en una comunidad igualitaria.

 Es utópico de nuestra parte seguir pensando que se pueda lograr una sociedad en la que todos comamos del mismo plato, es decir, que todos seamos iguales, en el sentido estricto de lo que plantea Marx, ya que habiendo conocido un mundo en el que predomina el consumismo, el que materialismo se ha hecho fundamental y quienes tienen todo el poder son los más grandes capitalistas, es  poco probable que podamos vivir en igualdad global. Esto también infiere en que, si nos damos cuenta y analizamos más allá los casos de los países que viven con un régimen socialista no han sido realmente radicales, ni han establecido una igualdad sobre toda la gente, ya que sólo hay que fijarnos cómo viven quienes se llaman lideres y nos daremos cuenta que esto no ha sido posible y no lo será mientras existan los intereses individuales de quienes están al mando.

Por Josep Puerto i Molina

A continuación, unas reflexiones surgidas a partir de la lectura de los textos de Kant 1 :

Es difícil para mi tratar de comprender a Kant sin hacerlo des de mis patrones mentales, tan divergentes a los de la Alemania del siglo XVIII. Así, mis reflexiones pueden estar alejadas del verdadero significado de los escritos, que sólo él conoció en su momento.

Kant nos habla de una idea cosmopolita de la historia, en donde expone su idea, en principio atractiva, de que todo se rige por las Leyes Generales de la Naturaleza.

Las acciones humanas, se hallan determinadas, lo mismo que los demás fenómenos naturales, por las leyes generales de la Naturaleza.2

Para empezar, esto ya crea controversia en el debate de si la razón nos separa o no de la Naturaleza.

Percibir así la historia, parece romper con la visión de la providencia divina que tanto tiempo había usado el cristianismo católico; se presenta una concepción laica y emancipadora dirigida al progreso, propia de la ilustración y el pensamiento moderno. Digo parece romper porque, cuando Kant habla de la intención de la naturaleza, que rige las acciones humanas, nos encontramos de nuevo con el pensamiento providencialista, antes divino, después natural.

Estas ideas en la “modernidad” tratan de actuar igual que las antecesoras de la edad media, pero cambiando su imagen; tratan de controlar. Control enfocado al progreso. Hacer creer a las personas que, pese a tener razón, sus acciones siguen “la intención” o “el plan de la Naturaleza”, permite que éstas acepten las cosas tal como las encuentran, (que no cuestionen o ni siquiera perciban las relaciones de poder); y las cosas se encuentran dirigidas a facilitar el progreso (de algunos).

Historia de criaturas semejantes, que proceden sin ningún plan propio, conforme, sin embargo, a un determinado plan de la Naturaleza.3

También trata al ser humano como ser moral sin justificar-lo. Quien propone o impone las leyes morales? No son también herramientas para regular la conducta de las personas?

 Me da por pensar que las ideas de Kant, igual que las de los pensadores relevantes de la edad media, tratan de configurar una visión de la historia que somete las personas bajo el libre albedrío de unos pocos. En la edad media estos pocos serían la iglesia y la nobleza, en la modernidad serían los Estados-Nación y hoy en día el mercado y quines rigen sus leyes (muy simplificadamente).

 Parece que ni el uso de la razón ni los tiempos modernos, aún rompiendo con la hegemonía de la iglesia en la edad media, no consiguieron liberar realmente a las personas y sus mentes, y Kant, me da la sensación, colaboró en reproducir la opresión.

Ésta es la primera impresión que tengo al leer a Kant.

___________

1.- KANT, Emmanuel. 1979 Filosofía de la Historia. México, FCE.

2.- Idem.

3.- Idem.

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